Finalmente, la Primera División A de la AFA volverá a hacer rodar la pelota el 21 de noviembre. Se cumplirán 8 meses de inactividad en el fútbol femenino semiprofesional de Argentina.

Por: Macarena Jorge Caamaño (@macajorgec)

Considerando que las jugadoras transitaron la cuarentena desde marzo entrenando en sus hogares, vuelven, pero, ¿Cómo será la vuelta? Al arrancar con entrenamientos y partidos de alto rendimiento, ¿pueden traer consecuencias y causar lesiones? ¿Están todos los clubes aptos para retomar y afrontar esta situación?

Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, anunció la pasada semana que el fútbol femenino ya tiene fecha de regreso: el próximo 21 de noviembre. Probablemente, ya tener una fecha fijada aplaza ansiedades, esperas y las ganas acumuladas de las deportistas para hacer rodar la pelota y volver a la competencia. Aunque por ahora se desconozca la estructura de la “Copa YPF”, la única certeza reside en que los entrenamientos en casa quedaron en el pasado. Mediante protocolos sanitarios y luego de los pertinentes testeos, las jugadoras han vuelto a entrenar al césped y ahora vuelve el alto rendimiento. Pero, esta alteración de tantos meses sin actividad más que entrenamientos virtuales desde casa, con volver a los entrenamientos de alto rendimiento ¿Puede traer consecuencias de posibles lesiones?

ANTECEDENTES RECIENTES: CASO LIGA DE ESPAÑA E INGLATERRA

Existe una suerte de controversia y disputa sobre los motivos puntuales que pueden causar lesiones en las jugadoras. Aunque no haya una respuesta homogénea, concisa y circunscrita sobre las lesiones, médicos y médicas deportistas aseveran que las futbolistas son propensas a romperse los ligamentos cruzados ocho veces más que sus colegas varones. Dentro de multiplicar por ocho las probabilidades, hay hasta un 35% de riesgo de tener recaídas durante la rehabilitación o el alta. Dentro del debate médico, las cuestiones anatómicas, motrices y hormonales serían las posibles respuestas a un eventual motivo. Algunas profesionales de la medicina aseguran que durante el ciclo menstrual las deportistas son más propensas a lesionarse. Otras fuentes hablan que sufrir una lesión depende de la alimentación que vienen teniendo, sin dejar de considerar cuestiones deportivas como el césped y el mismo calzado. La salud mental, como un factor transversal, también es clave a la hora de analizar motivos ante una lesión. Postuladas dichas teorías y posibles consecuencias hay que sumar una no menos importante: el encierro durante la cuarentena.

Foto: Gentileza Jorge Ramirez, Valencia FC

Luego del parate sanitario, la Liga Iberdrola de España volvió a la cancha, y probablemente muchos clubes se han convertido en hospitales por la cantidad de lesionadas y contagiadas de COVID-19. Molestias, esguinces y hasta rotura de ligamentos cruzados han ido aumentando entre el lapso de los primeros entrenamientos grupales y los partidos de competencia (Liga doméstica, Champions League y Copa de la Reina). Partiendo desde el hecho de que el fútbol es un deporte con alteraciones de intensidad, muchas veces se concluye que los entrenamientos no poseen la misma intensidad y desgaste que la misma competencia en el transcurso de los encuentros. El factor en común de todas las jugadoras lesionadas no son las edades, trayectorias y clubes, sino que todas han regresado post-confinamiento con todo lo que ello significa; estado de su salud mental por el encierro, incertidumbre y ansiedad; ejercicios en espacios reducidos y lejos de las canchas; planes de alimentaciones acorde a cada nutricionista de los respectivos clubes y despegar del parate sanitario e intentar volver a la normalidad: competir en alto rendimiento.

Foto: Gentileza www.goal.com

Las inglesas no han sido la excepción a las lesiones en el mismo transcurso del entrenamiento habitual y grupal con las competencias pertinentes: las locales y continentales. A modo de ejemplo, el Arsenal tiene siete jugadores lesionadas, probablemente uno de los clubes ingleses con más deportistas de baja. El mismo DT del Arsenal, Joe Montemurro, asegura que la acumulación de partidos y la variación repentina de intensidad luego del confinamiento puede ser el motivo que dé cuenta a esta situación que preocupa mucho en la disciplina. La preocupación también reside que las lesiones siguen aumentando pese a que, según Montemurro, han tenido todas las precauciones y cuidados para que no suceda. Haciendo un paréntesis, la liga de Inglaterra es una de las ligas que más se ha modernizado, crecido y equipado en los últimos tiempos en el mapa del fútbol femenino -sobre todo en la competitividad- y aún así las lesiones masivas son una realidad alarmante.

En materia epidemiológica y social, Europa fue un antecedente para que los países de nuestra región puedan prepararse para el momento en el que el coronavirus sea una realidad. En materia de fútbol femenino podría ser también una posible advertencia y prevención para que nuestras deportistas, cuerpos técnicos, médicos y dirigentes de AFA, de cara a la Copa YPF, tengan en cuenta al rodar la pelota. Desde Europa y desde cualquier otro continente, aún no hay una respuesta integral para prevenir las lesiones post-pandemia, por ello, la única lamentable certeza es que las lesiones ocurrieron y están ocurriendo. Dicho y considerando lo reciente y contemplando la situación de infraestructura, medicina, capacitación e inversión de AFA y los clubes en Argentina: ¿Todos los clubes tienen las condiciones necesarias para prevenir lesiones? Contemplando la disparidad de recursos en una misma liga, ¿Es equitativa en todos los clubes de la AFA la cobertura, capacitación, conocimiento y precaución de las lesiones que podrían padecer luego de la cuarentena? ¿Existe algún plan de adaptación gradual o aclimatación luego de tantos meses sin actividad de alto rendimiento? A casi un mes de retomar la competencia, esperamos que esas respuestas se respondan positivamente.

Lunes 19, octubre de 2020

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