La futbolista de Puerto Nuevo conversó acerca de la actualidad del equipo de cara a la reanudación del fútbol femenino en Argentina, los objetivos y su vida personal.

Por: Antonella Ceci (Columnista SFF)

Desde pequeña vio disputar encuentros de fútbol hasta que un día decidió adentrarse en él “cuando yo vivía en Grand Bourg, mi mamá y mi papá juntaban a sus amigos/as y armaban partiditos mixtos. Siempre jugaban en una canchita que había cerca de mi casa,  yo en esos momentos solo miraba desde afuera porque era muy chiquita, con el tiempo empecé a jugar con ellos y así fue mi comienzo en el fútbol”.

Con respecto a su llegada a Puerto Nuevo comentó que “un día  estaba jugando a la pelota con amigas en mi barrio, en Maquinista Savio. Fue el Director Técnico Mario Giménez quien me invitó a los entrenamientos que él dirigía en el barrio Las Praderas de Campana. Me presente a los entrenamientos y desde ahí me quede con ellos/as. En ese momento el equipo junto al entrenador estaban buscando un club, ya que la idea era poder participar en los torneos de AFA. Después de unos meses el Director Técnico nos dio la linda noticia de que el club Puerto Nuevo aceptaba tener un equipo de fútbol femenino y  así fue que empezamos a entrenar en el club en el año 2013”.

Continuó brindando detalles de estos años “pasé mil cosas, idas y vueltas, muchas alegrías y algunas tristezas. Estoy feliz de lo vivido hasta ahora porque todo eso me ayudó a ser más fuerte, a aprender mucho, sobre todo a tener paciencia y perseverancia”.

Además, habló de sus colegas de equipo “hoy en la actualidad sigo aprendiendo de mis compañeras y del cuerpo técnico que nos acompaña y nos apoya para que podamos dar lo mejor de cada una. Estoy feliz de pertenecer a este club, Puerto Nuevo es como mi segunda casa”.

El mundo se puso en pausa en comienzo de marzo producto de la pandemia de Covid-19 y esto también afectó al deporte argentino. Erica cuenta cómo sobrellevaron esta compleja situación “al comienzo de la cuarentena no me parecía tan frustrante el encierro, luego de varios meses  empecé a notar que se ponían las cosas más difíciles y fue duro para mí. Los entrenamientos con el equipo eran vía zoom, desde el comienzo mantuvimos los mismos días que teníamos en el club, martes y jueves. Para los demás días nuestro preparador físico, Matías Valerio, nos mandaba la rutina para que cada una la realice por su cuenta”.

A su vez, resaltó el acompañamiento de sus instructores “sirvió mucho el apoyo y la motivación de parte del cuerpo técnico que nos alentó en todo momento, no solo cuando nos conectamos a entrenar sino, también, con algunas llamadas en grupo para alentarnos a no bajar los brazos, eso nos ayudó a mantenernos más fuertes como equipo”.

Con la autorización del gobierno nacional, las jugadoras pudieron regresar a los entrenamientos presenciales “fuimos 23 jugadoras las que nos hicimos el test, más el cuerpo técnico, y los resultados nos dieron todos negativos”. De igual modo, trabajan bajo un estricto protocolo para prevenir cualquier tipo de contagio “cada jugadora tiene que llegar al club preparada y con el barbijo puesto  hasta que comience el entrenamiento, también tener siempre alcohol en gel. Nos reunimos en pequeños grupos (de 5 o 6 jugadoras por grupo), pero en todo momento respetando el distanciamiento social”.

Al no poder estar todas en un mismo espacio se deben dividir en tandas “tenemos  dos turnos. En el primer turno un grupo está con el preparador físico y el otro grupo con el director técnico. En el segundo turno sucede lo mismo con los dos grupos que restan”.

El protocolo no solo indica el distanciamiento, sino que cuenta con una parte de higiene para reducir la presencia del nuevo coronavirus “contamos con sanitizantes para los elementos de entrenamiento. Los profes se encargan de higienizar cada elemento que se comparte antes de ser usado”.

La vuelta del torneo fue una decisión apresurada de la Asociación del Fútbol Argentino que asombró a muchos “Me sorprendió la rápida decisión de AFA. Por un lado, me alegra mucho poder volver a la rutina de los entrenamientos y a la cancha. Pero, por otro lado, creo que hubiera sido muy bueno disponer de más tiempo, ya que  eso ayudaría a tener más tiempo de preparación para la vuelta al torneo. Si bien estuvimos entrenando desde nuestras casas, siento que no es  lo mismo, ya que en lo presencial cada entrenamiento implica una exigencia distinta a la que una puede dar a través de lo virtual”.

En cuanto a los objetivos de Puerto Nuevo aseguró que “el primer objetivo del equipo es lograr el ascenso. Yo espero que para este torneo podamos llegar bien preparadas a ese momento y para eso estamos entrenando duro, poniendo mucho esfuerzo y sacrificio en cada entrenamiento, sabemos que los rivales que vamos a enfrentar son fuertes y creo que todos van ir en busca del mismo objetivo. A la vez expresó su anhelo por conseguirlo “Desde nuestro lugar tenemos muchas ganas de ascender y  vamos a luchar por este sueño que, como bien nos mencionan los profes cada día, ya no es un sueño sino un objetivo. Estamos muy enfocadas en lo que vamos a buscar, así que le tengo mucha fe a mi equipo y deseo que nos vaya muy bien en este torneo”.

En los últimos 2 años se notó un gran cambio en el fútbol femenino de Argentina y una mayor promoción, Luque afirma que “ha crecido bastante o bien, ha dado un gran paso en estos últimos años, he notado un gran crecimiento en el ámbito y es muy lindo ver que se van sumando jugadoras muy jovencitas, incluso nenas que quieren iniciarse en este deporte. Creo que eso ayuda mucho a que esta disciplina siga desarrollándose.  Por otro lado, me pone muy contenta ver que el fútbol femenino es semi-profesional en nuestro país, si bien todavía hay muchas cosas que faltan para que  sea verdaderamente profesional, creo que esto es  un pequeño paso y un gran cambio para todas las jugadoras”.

La mediocampista del conjunto de Campana no solo practica fútbol “hago atletismo. Comencé con este deporte cuando hice un parate con el fútbol por mi embarazo, a los pocos meses de tener mi bebé sentí la necesidad de comenzar a practicar esta actividad y lo hice. Al principio lo hacía a modo de hobby, hasta que empecé a participar de carreras oficiales y empezó a gustarme mucho, tanto así que también llegue a participar de carreras de aventura”.

Sobre sus sentimientos al practicar atletismo atestiguó que “son experiencias muy lindas las que se viven dentro de este deporte. Me encanta realizar esta actividad porque es, para mí, la conexión de mi cuerpo con mi alma, con mis pensamientos, en otras palabras diría que es, un momento conmigo misma y que necesito siempre”.

Ahora que regresó al fútbol debió dejar el atletismo porque ambas actividades requieren de horas de preparación “en la actualidad no me dan los tiempos, es por eso que por ahora solo me dedico al fútbol, principalmente, porque tengo un compromiso con el club y porque estamos en una etapa muy  importante para el equipo”.

Erica no dudó en contar sus sueños deportivos “mi sueño es que Puerto Nuevo pueda regresar a jugar en la Primera A, y poder disfrutar y ser parte de ese regreso y si no se da este año me gustaría que ese sueño se dé a corto plazo”.

Al mismo tiempo hablo sobre un futuro como directora técnica “nunca me puse a pensar si me gustaría. Pero, si en algún momento me surge esa oportunidad, primero me gustaría tener una formación sustentada de conocimientos teóricos y prácticos. Pienso que un técnico siempre es el que, además de dirigir, enseña y, para eso, es necesario tener conocimientos. Por eso me parece fundamental la formación antes que nada”.

La jugadora aclara que si bien “empecé jugando en la defensa, por izquierda (de 3), personalmente me siento más cómoda jugando de volante (de 8)”.

Para finalizar detalló la experiencia de ser madre futbolista “Ser mamá al ritmo del fútbol implica mucho trabajo, es casi un entrenamiento diario. Pero es lo que me gusta hacer, y lo disfruto al cien por cien. Siempre trato de organizar mis tiempos para poder cumplir con todo, principalmente, con mi hijo Bruno.  Las mañanas son un poquito activas para mí porque estoy, entre las tareas de mi casa, las tareas del jardín de mi hijo o con las reuniones de Zoom con su maestra. Cuando no entreno, le dedico todo el tiempo posible a mi hijo, aprovecho para jugar con él, para acompañarlo, mimarlo mucho o hacer alguna salida juntos. Cuando tengo que ir al club, me organizo con su abuela o su papá para que lo cuiden hasta que yo regrese del entrenamiento. Siempre trato de que no se note mi ausencia en el corto tiempo que no estoy en casa. Mientras viajo algunas veces nos hacemos llamadas o nos mandamos audios, y eso nos mantiene siempre en contacto”.

Viernes 6, noviembre de 2020

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