Cintia Patiño nació hace 21 años en Mendoza pero vive en Buenos Aires, junto a su padre y sus hermanos, desde su primer año de vida. Villa Lugano es el barrio de la Capital que la adoptó desde que llegó y en donde comenzó a patear el balón y se enamoró del fútbol.

Por: Andrés Perez (@solofutbolfem)

«Comencé desde muy chica a jugar a la pelota. Mi hermano jugaba en un club de barrio e íbamos todos a verlo y además lo acompañábamos a entrenar, y ahí fue donde me interesó y empecé a jugar, pero no con nenas sino con nenes», algo muy común por lo que han pasado muchísimas jugadoras de nuestro país y del mundo. Sumado a una sociedad patriarcal y cero igualdad en el fútbol. De a poco se fue ganando esa batalla.

«En ese tiempo se criticaba mucho si una mujer jugaba al fútbol. Yo recuerdo que me decían eso de que NO es para vos, las nenas juegan con muñecas, el fútbol es para los nenes. Pero sin importar nada seguí jugando, hasta que un día me desanime, esas palabras de gente cercana me afectaron … dejé el fútbol un tiempo». No duró mucho ese parate, Cintia se repuso y volvió con todo, ella quería hacer callar esas voces que la afectaron durante un tiempo.

A partir de los 14 años, además de jugar algún picadito en la calle o en algún potrero, se sumó a clubes de la zona, ellos fueron: JD, Larrazabal y Nueva Chicago. Aunque sentía que estaba para más: «Un día hablando con mi entrenador del Club Larrazabal (Lugano), yo le contaba que quería crecer, que me aconsejaba él como DT y ahí fue donde me dijo que Deportivo Español está probando jugadoras». Finalmente no se animó, no fue a la prueba.

Pero el destino, tenía preparado otro final para Cintia con respecto a Español: «Un domingo jugando un torneo del barrio en el Parque Victoria, Ariel Zipitria, DT del elenco Gallego, estaba observando jugadoras. No tenía idea de quién era, cuando se me acerca se presenta, me pregunta mi nombre y me pregunta si me quería sumar al plantel, le respondí que ¡sí! sin pensarlo. Ese día me puse muy feliz». A los pocos días estaba entrenando y debutando por primera vez en AFA. Se lo propuso y llegó, la mendocina pero, ya con tonada porteña, con esfuerzo, trabajo y coraje, se metió en el fútbol grande. Luego aparecieron tiempos difíciles, primero la renuncia del director técnico y más tarde Matías Vidal, delegado y referente, también daba un paso al costado. «Las cosas se complicaron mucho, no teníamos entrenador y terminé dejando Español cuando terminó el torneo AFA», sentenció.

En la temporada siguiente de AFA, se sumó a Argentinos Juniors: «Entrené bastante tiempo y aprendí mucho con Leandro Amendolara (DT), pero me quedaba muy lejos para ir a entrenar, tenía dos horas de viaje y llegaba muy tarde a casa, encima arranque el Profesorado de Educación Física, por ende no me dieron los horarios, así que dejé. No tuve elección, pero en el fondo quería seguir jugando, no podía aceptar dejar».

El fútbol mueve montañas, el amor por la redonda es pura adrenalina y la delantera, que le pega con la derecha aunque a la zurda no la abandona, nos comentó que: «Una amiga me invitó el año pasado a probarme en el Club Sportivo Italiano. Era perfecto, me quedaba cerca y podía ir a entrenar sin faltar. Así que fui, me probé y quedé (Temporada 2019/2020). La verdad estoy muy contenta con este club, somos una gran familia y el apoyo del cuerpo técnico nunca falta».

La pandemia de coronavirus frenó al mundo y el fútbol padeció fuertemente el aislamiento obligatorio. Patiño le pone garra y ánimo a esta situación que también afecta los bolsillos del pueblo argentino: «En esta cuarentena nuestro DT Christian De Santi, junto al cuerpo técnico, nos armaron rutinas y charlas con nutricionistas y estamos entrenando todos los días a las 17.00 hs. por la aplicación de zoom. De esa manera nos mantenernos en forma para poder volver bien».

Su amor y agradecimiento por siempre para su papá y sus hermanas. En especial, Nicole, que también juega al fútbol, entrenan juntas, se apoyan y se toman de ejemplo. Además, cuando le preguntamos por su referente o ídola, nos dijo: «Me gusta mucho el juego de Lorena Benítez, y me identifico mucho con Eliana Stabile, una jugadora que pelea siempre la pelota y sale jugando muy bien por la banda».

Toda jugadora tiene un deseo intenso de superación y la pequeña gigante tiene el propio con muchos años por delante. Al respecto y para darle un cierre a la nota, afirmó que : «Mi sueño es ir por más, anhelo llegar a la Selección Argentina. Pero mientras tanto disfruto cada momento».

Martes 5, mayo de 2020

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.