“VER MI APELLIDO EN LA DORSAL DE LA CAMISETA ARGENTINA NO SE COMPARA CON NADA”


Del básquet al fútbol, con la kinesiología de por medio, Valentina Cámara se proyecta siempre cerca de las canchas. Sus clubes, la Selección Argentina, el feminismo y su deseo de estar siempre con los botines puestos y al lado del fútbol.

Por: Macarena Jorge Caamaño (Columnista SFF)

La jugadora del Deportivo Alavés de España, terminando de recuperarse de una rotura de ligamentos cruzados que la marginó del Mundial de Francia 2019, se muestra optimista, realista y con un presente firme de cara a sus próximos objetivos.

Foto: Gentileza AFA

-Más de una década jugando al básquet, y de golpe te inclinaste por el fútbol, ¿cómo fue eso?

-Arranqué con el básquet desde chica, justamente por eso me fui a vivir a Córdoba a terminar mi secundario allá. Una vez en Córdoba, los primeros años fueron de mucha competencia y desarrollo del básquet femenino, y por un cambio en la Federación, cambió todo por completo. Pasamos a jugar cada 15 días, y me faltaba algo. Ahí decidí empezar a jugar al fútbol con unas amigas que me habían invitado, y me enganché para buscar algún club. Averigüe y arranqué en Racing de Córdoba, club del que es hincha toda mi familia cordobesa. Durante un año hice los dos deportes a la vez, y se me empezó a complicar con la facultad. Entonces decidí dejar el básquet, ya que sentía que le había dedicado muchísimo de mi vida. El fútbol me llamó la atención; sentía que tenía mucho más por aprender, y que era un deporte que estaba creciendo. Ya en ese momento -año 2013- la liga había obligado a los clubes a tener su equipo femenino, se jugaba todos los findes, se entrenaba a diario, eran cosas distintas y eso puse en la balanza.

-Y de ahí, ¿cómo llegaste a la Selección?

-En el 2017, jugando en Belgrano, nos comunicaron un día que la AFA iba a hacer pruebas ese fin de semana en Río Cuarto, y cada club debía enviar a quienes creía que podían ser seleccionadas. Y ahí fui, sin ilusión de nada, porque creía que sería una más de esas pruebas que reúnen un montón de chicas, que ni te miran mientras jugás. Después hacen un cierre, una foto y listo. Pero fue más que eso, por suerte. Carlos Borrello me llamó a cada concentración, primero con la sub-20 porque la Mayor estaba de paro. Una vez que se solucionó lo del paro, me les uní a ellas.

-Racing, Belgrano, UAI Urquiza, la Selección Argentina y ahora el Alavés, con toda tu experiencia en distintos clubes, ciudades y situaciones institucionales, ¿cómo ves al fútbol del interior del país hoy en día?

-Considero que en poco tiempo conozco muchos ambientes del fútbol femenino, eso me hace tener criterio y comparar siempre. El fútbol del interior está lejos de su escalón más cerca que es el fútbol de AFA. Considero que tiene la intención de pertenecer y está encaminado, pero hay muchas cosas que aún difieren y eso aumenta las distancias con la Capital y el Gran Buenos Aires. Pero quizás ahora con la resolución de AFA y el aporte económico para que sea directamente visto en contratos profesionales, hay muchas cosas tienen que seguir cambiando. Por ejemplo, hay clubes que han aportado mucho más que un contrato profesional, como también hay clubes que no lo han hecho. Hablo de indumentaria, vestuarios femeninos, alojamientos, etc.  El club que me demostró que se le puede brindar al femenino más de lo que tú liga te pida, fue Belgrano. Donde pude ver una institución que se dedicó a la igualdad, equidad, a apostar por el femenino sin que fuese obligatorio hacerlo. Una integridad que no lo tiene ningún otro club de Córdoba, pero que ojalá no sea el único nunca más.

Foto: Gentileza @valucamara

Entre el 2018 y 2019, el fútbol femenino en Argentina atravesó un antes y un después sin precedentes. Un acontecer que traería la profesionalización de la disciplina y la visibilización de los clubes, Selección y sus respectivas jugadoras. Aparte del contundente e histórico reclamo de Macarena Sánchez exigiendo el fin del amateurismo y, meses después, la participación de Argentina al Mundial de Francia 2019 tras 12 años de ausencia. En el  2018, durante la Copa América en Chile, las 23 jugadoras convocadas se manifestaron contra la deficiente situación institucional que padecían. Pese a las condiciones que atravesaron, la Selección se encontraba entre las tres mejores de Sudamérica, lo que las llevó a jugar el repechaje contra Panamá y clasificar al Mundial. Antes del encuentro contra Colombia, las convocadas posaron para la foto haciendo el gesto del “Topo Gigio” a lo Riquelme, exigiendo ser escuchadas por las autoridades. La foto circuló por decenas de medios nacionales e internacionales, inclusive.

-¿Cómo surgió el “Topo Gigio” durante la Copa América?

-Fue algo contundente, definitivamente. Surgió de una charla de las 23 en una habitación, nadie supo que iba a desembocar en toda la repercusión que tuvo. Alguien habló con una periodista que tenía de contacto para que se anime a subir la foto y que la difunda apenas lo hiciéramos, porque en ese momento no nos acompañaban muchos medios, sólo la prensa oficialista y nosotras le estábamos reclamando a la AFA. Todas estuvimos de acuerdo, a raíz de que el partido anterior Sole Jaimes había hecho un gol y festejó así por su ídolo Riquelme. Habíamos leído que alguien, tras ver el festejo de Sole, había dicho algo sobre un reclamo que era inexistente hasta el momento. Inclusive, desafiamos la normativa de Conmebol, porque posamos las 23 atrás del cartel, cuando no se podía hacer eso.

-Entonces, ¿cómo se involucran los medios para con ustedes las jugadoras?

-Creo que con solo levantar la noticia o ponernos en pantalla, no se involucran, y a nosotras no nos sirve eso. Cuando pasó lo de la Copa América fue impresionante la cantidad de medios que recurrieron a nosotras. Pero al final te dabas cuenta que era toda una “Mediatización anti-AFA” en lugar de la necesidad de que seamos escuchadas en sí. Lo que hay que resaltar es que a partir de esto, muchos medios se han tenido que poner a googlear las bases de cada jugadora y del fútbol femenino, porque a esa altura las preguntas cómo “¿Jugabas con varones?” o “¿Tu mamá te dejaba jugar al fútbol?” ya no iban más. Que nos pregunten ese tipo de cosas mientras estábamos peleando por la profesionalización, retrocede. Algunos medios aparecen de vez en cuando, por eso digo que no suman.

-Y tras esta exposición por el desempeño deportivo y social que tuvieron, ¿cómo la llevás con las redes sociales y el machismo?

-La verdad hoy lo manejo más tranquila. Ya no hay, o por lo menos no me roza, ese machismo de las redes. Antes sí, había mucho, pero a decir verdad, ni mi familia creía en el fútbol femenino, y hoy me encuentro viviendo en España del fútbol, he cambiado muchísimas cabezas. Tanto de mi entorno familiar, amistades, de mi ciudad y demás. Sigue habiendo el clásico “anda a lavar los platos”, lo veo en comentarios. Quizás hay que cuidarnos también en no contestar algunas cosas, o en dar notas conscientes de lo que estamos diciendo para que después no salga algo que no queríamos. En redes en los mismo, a la que le interesa su imagen, la cuida.

Foto: Gentileza @valucamara

-¿Qué tanto aportó el movimiento feminista a este presente y lo recientemente atravesado en el fútbol femenino?

– Yo soy partidaria que se complemento todo. Quizás sin la participación de Argentina en el Mundial de Francia, el colectivo feminista enfocado en la lucha por la igualdad y ser escuchadas no hubiese tenido fundamento. Aun así, cada vez que se conseguía un logro, como la clasificación a Francia, la misma fuerza que eso generaba en voces de todas aumentaba lo conseguido. Maca Sánchez es la voz más importante que tuvo la historia del fútbol femenino por fuera de lo futbolístico.

Valentina Cámara es consciente que le abrieron la cancha a miles de niñas a lo largo y ancho del país que juegan al fútboll. Sabe que ellas tendrán un camino, desarrollo y consolidación mucho más sencillo que el que tienen y tuvieron las actuales jugadoras con panoramas sociales e institucionales adversos. “Me gustaría el día de mañana seguir viviendo del fútbol femenino, desde el lugar que sea, y si esto sigue avanzando, también nos abrirá puertas en otras áreas o puestos y podremos seguir disfrutando de este fútbol por muchos años más. Quizás me toque vivirlo de cerca nuevamente, más adelante, no como jugadora, pero desde otro lugar que me satisfaga de la misma manera” afirma con respecto a su futuro. Tras la eterna lucha, una satisfacción compartida: para las que están, y para las que vienen.

La volante rionegrina de 25 años, con optimismo, sin dejar de ser realista, sostiene que uno de sus objetivos es volver a la Selección Argentina de la que quedó afuera por su lesión. “El fútbol es muy injusto a veces. Me convocaron entrenando en un club del interior del país tres veces por semana, jugando 60 minutos, mientras lo hacía como un hobbie. Pero el hecho de que ahora esté jugando la primera B de la Liga de España, viviendo como futbolista, dedicándome sólo a esto, entrenando todos los días, no garantiza de que me vuelvan a tener en cuenta dice Valentina. Ya llegará el momento, todavía no estoy del todo recuperada de la lesión, ni ha pasado el tiempo para estarlo, por eso estoy tranquila aún. Para eso me vine a este nivel, acá en España, la lucha es más difícil pero el resultado mejor”, agrega.

Kinesióloga y jugadora profesional de fútbol, Valentina no lo duda: Ver mi apellido en la dorsal de la camiseta de Argentina no se compara con nada. Ni con tu apellido al lado de la mejor nota de tu facultad, ni el mejor de los Master que hayas hecho, ni en tu título universitario”.

Foto: Gentileza AFA

-A más de dos años desde que Claudio Tapia, presidente de la AFA, dijo «Deseo ser el presidente de la igualdad de género en el fútbol argentino» ¿Podemos hablar de igualdad en el deporte?

-Todas las cosas que se vienen dando, tanto en la Selección (por lo que charlo con mis ex compañeras) como en los clubes argentinos, creo que demuestran crecimiento. Hablar de un crecimiento no es hablar de igualdad, son palabras distantes y muy difícil de cumplir, sobre todo la segunda. La frase seguirá su certero rumbo siempre y cuando todo siga creciendo como hasta ahora, y más.

Lunes 2, septiembre de 2019