Paseando por París y su Fan Experience


Ubicado al costado del moderno centro comercial de Les Halles, y a metros del cautivante río Sena, se encuentra el Fan Fest parisino. En esta nota resumo mi paso en el día de la fecha por dicho predio.

Por: Lucas Fernández Réndina (Corresponsal / Mundial de Francia)

París amaneció ciclotímica en su segundo día como sede de la Copa del Mundo FIFA 2019. Cuando la describo así, me refiero a su clima. Nublado a la mañana bien temprano, un cielo casi soleado para las doce del mediodía y una lluvia tan inesperada como intensa promediando las tres de la tarde. No hay con que darle, aún con un chaparrón que obliga a cubrirse en el primer refugio urbano que se encuentre, esta ciudad sigue siendo de las más lindas del mundo. Es más, creo que con lluvia es aún más linda.

Rodeado por varias peluquerías de influencia afro, arranqué caminando cerca de la estación de metro Château d’Eau con un objetivo bien claro: arribar al Fifa Fan Experience, o lo que se suele llamar “fan fest”. Hablo de ese espacio dedicado en las ciudades sede para que la población en general tome contacto con la actividad mundialista y por ejemplo, mire los partidos de forma colectiva y en pantallas gigantes. Como estaba de camino, acaricié con la mirada al atrapante río Sena. Hay que decir que como siempre, el Sena no decepcionó con su belleza. Por otro lado y para mi gusto, el Fifa Fan Experience podría haber ofrecido más. He aquí entonces una pequeña crónica de la visita realizada por mi persona este sábado 8 de Junio.

Para comenzar, lo novedoso del fan fest parisino resulta su doble ubicación. El mismo se despliega entre el jardín Nelson Mandela y el hiper moderno centro comercial de Les Halles, recientemente abierto y repleto siempre de millenials. Al entrar al predio, algo lindo para ver resulta ser una pequeña exposición de diversas jugadoras del presente torneo hechas caricatura. Resalta aquí la presencia de Estefanía Banini para el seleccionado nacional, cuya mirada en este retrato inspira al mismo tiempo diversión y confianza en su juego.

El predio está compuesto de calles internas y diferentes carpas con ofertas gastronómicas y culturales. Una vez dentro, hay que decirlo, las ofertas de animación y diversión que el fan fest ofrece resultan un poco limitadas. Existe un pequeño espacio recreativo en forma de pateo, con arcos y aros de básquet, a la par que metegoles. Una pequeña escuela de fútbol estaba en marcha con profesor y conos, pero los participantes resultaron todos varones de entre cinco y seis años, lamentablemente no vi chicas jugando. De una de las carpas azules auspiciadas por FIFA me invitaron a jugar un “memory game” o “juego de la memoria” que utilizaba como tarjetas a los nombres de los países participantes y sus banderas. Una de las chicas voluntarias francesas me desafió a una partida pero, también hay que decirlo, el triunfo se fue fácilmente para casa porque la bien intencionada muchacha desconocía la mitad de las banderas que componían el juego.

El espacio central del parque está dedicado a poder ver los partidos en directo. Alrededor de dos pantallas gigantes con buen sonido y muy buena calidad de imagen, el diverso público francés e internacional observaba el segundo tiempo de Alemania – China, que terminó en victoria para las teutonas por uno a cero. El gol alemán se celebró con un puñado de aplausos y una bandera alemana que se flameaba tímidamente por una pareja con reposeras ancladas al pasto. Aunque el público no era mucho y no se pudo respirar aún una emoción intensa como quizás acostumbramos a ver en otros eventos deportivos, el ambiente resultó muy familiar y con mucha presencia de niños y niñas de poca edad, algo a valorar.

La oferta gastronómica no fue un punto fuerte de esta visita, pude recorrer una pequeña calle interna destinada a cuatro puestos de comida rápida donde se ofrecían wraps, hamburguesas y helados. Los precios de la comida, casi los mismos que en las calles céntricas de París. En puestos auspiciados por la bebida cola favorita de la FIFA, se vendía cerveza a cinco euros los cuarenta centilitros. Un poco caro si se tiene en cuenta que por la misma cantidad de dinero o menos, uno puede comprar una pinta de tamaño regular (50 cl) en varios bares de la capital francesa.

Dentro del centro comercial Les Halles el ambiente era mucho más festivo y pude encontrar algunos detalles novedosos. Por ejemplo, la posibilidad de atajar penales ejecutados por las diversas estrellas de esta copa en un juego de realidad virtual. A su vez, las clases de baile free style que se ofrecían levantaron mucho al público presente, que también se sumó muy entusiasmado a una exhibición de jugadoras amateur francesas demostrando sus mágicas habilidades con el balón. El hecho de que esas actividades convivan con la modernidad y masividad del centro comercial nombrado, coloca a la presente copa del mundo en permanente contacto con la vida joven parisina.

Algo para remarcar, es la presencia en el predio de urinarios femeninos: pequeños cubículos más rústicos que los sanitarios normales pero exclusivamente destinados a las mujeres. Me pareció una idea interesante para contrarrestar e igualar las diferencias entre sexos que suelen existir en las filas de espera al usar el baño en este tipo de evento. Quizás no es de extrañar que esto suceda en Francia, país cuyas universidades suelen contener baños mixtos sin diferencia de género.

Como conclusión, el espacio que me convocaba quizás no presentó hoy, Sábado 8 de Junio, su cara más animada como creo que la presentará en etapas más futuras de la competición y seguro durante los partidos del equipo local. Sin embargo, es su ubicación céntrica y abierta, rodeada de edificios bien parisinos y muy próxima al siempre presente río Sena, lo que lo hace un lugar de paso infaltable para el turista que visite la ciudad luz durante el transcurso de esta copa del mundo.

Al terminar la visita, París seguía debatiéndose entre la lluvia y el sol, pero bella como siempre.

Lunes 10, junio de 2019