CONSOLIDACIÓN DEL FÚTBOL FEMENINO: UN GOL DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA


La Selección argentina de fútbol femenino cerró un gran año de competencias oficiales e internacionales con excelentes sensaciones. Su presentación en el Mundial de Francia 2019 y la obtención de la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima, dejaron una gran imagen y presente de la albiceleste, aparte de haber hecho historia en ambas competencias.

Por: Macarena Jorge Caamaño (Columnista SFF)

Un grupo de chicas con hambre de gloria que contagiaron una empatía, sentido de pertenencia y admiración dentro y fuera de la cancha por sus historias de vida y sacrificio. Sin embargo, por más del buen presente, no se debe eclipsar las cuestiones institucionales y falencias en lo que respecta a la profesionalización, infraestructura e inversión en la disciplina. Dejando de lado cualquier cuestión interna competente al cuerpo técnico y a las jugadoras -el plantel que viajó a Lima y el del Mundial- se debe seguir apostando a una consolidación futbolística que esté a la altura de las circunstancias. Aportes que el periodismo, la sociedad y la AFA deben colaborar en común para que no deje de crecer. Una colaboración libre de exitismo, resultadismo y violencia que haga más sana a la disciplina y este proyecto. Un proyecto que no solo se refleje en resultados numéricos, sino en la repercusión social y crecimiento humano que el deporte debe promover en la inserción e inclusión definitiva del fútbol femenino en Argentina.

En un momento bisagra de nuestro fútbol, los resultados deportivos deben ser simbólicos, y priorizar el crecimiento, respeto y la inclusión del deporte en la sociedad; quién debe quitarse el resultadismo y dejar de tomar de referencia el número de un marcador más que una evolución social que integren a las mujeres. Debe hacerse una lectura de este presente como un proceso en el que varían distintos tiempos de aclimatación con una disciplina nueva para una gran parte de la sociedad.

Foto: Gentileza AFA

Por otro lado, los contratos profesionales en los clubes de primera división del país siguen surfeando en una ola con efecto dominó: cada vez son más los clubes que se contagian de la profesionalización de sus jugadoras poniéndole fin al amateurismo. Pese a que aún no todos los clubes tienen planteles profesionales, se mira el vaso medio lleno y se apuesta a un horizonte esperanzador en los tiempos venideros. No obstante, el federalismo del deporte más popular del país sigue estando en falta, ya que el interior de Argentina aún no goza de fútbol femenino profesional. Lejos de una realidad en donde las deportistas puedan solventar sus necesidades con el fútbol, muchas veces padecen situaciones lamentables como las de cancelar una fecha de torneo debido a que no tienen cancha para jugar.

En otros casos aún más extremos, clubes que dejaron de existir por «problemas institucionales y económicos» que imposibilitan el desarrollo del equipo, tirando por la borda todo el esfuerzo diario que sus jugadoras realizan para representar al club sin nada a cambio. El último caso se dio en estos días fue con el club Real Pilar, un plantel que ha trabajado arduamente peleando el ascenso a primera división, para que se vean obligadas a buscar un nuevo club que las reciba y continuar sus carreras.

En cuanto a lo mediático, el periodismo, aportando las herramientas necesarias para la inserción, información, respeto y visibilización del deporte, debe estar a la altura de todo el sacrificio y la entrega de las jugadoras en la cancha: ellas son las protagonistas. Una involucración mediática que implique la inclusión de sponsors y licencias que permitan la televisación de los partidos y toda una cobertura pertinente que promueva la difusión. De la misma manera, educar a la audiencia que es ajena al fútbol femenino para erradicar actos de violencia hacia las jugadoras que son víctimas de un machismo exacerbado.

Jueves 15, agosto de 2019