21 de Agosto // Día de la Futbolista: una eterna hazaña


“Dicen que hay bueno y malo, dicen que hay más o menos. Dicen que hay algo que tener, y no muchos tenemos” canta Andrés Calamaro en “Estadio Azteca”. Justamente, en esa mítica porción de tierra donde todo comenzó, ellas llegaron así: con cosas buenas, malas y más o menos. Con otras tantas cosas que debían tener, y ninguna tenía.

Aquella histórica selección argentina viajó a México para disputar el “Mundial” -no reconocido por la FIFA- del año 1971. A puro pulmón mediante rifas y ahorros de las mismas jugadoras, arribaron al país azteca sin director técnico, ni médicos, ni botines y con hilo y aguja para bordar sus camisetas. Aun así, con esa discriminación e invisibilización de parte de la FIFA y los respectivos países, ese 21 de agosto, lograron aquel inolvidable 4 a 1 contra Inglaterra. En un Estadio Azteca colmado, la histórica Elba Selva anotó los 4 goles con un “Argentina, Argentina” de fondo que bajaba de las tribunas: eran visitantes jugando con el corazón local.

Para tener un poco de noción de la hazaña del 71, debemos remontarnos a comienzo de siglo XX, en aquel puerto porteño inmigrante, donde el fútbol comenzaba a popularizarse. La inclusión de las mujeres en la disciplina en aquel inicio fue prácticamente simultánea con los varones. Si bien el comienzo siempre se mantuvo en los márgenes del amateurismo, pero en lo social había una gran aceptación en que las chicas se pongan los botines. Pero esto duró hasta 1940, tras la promulgación de una ley que prohibía a las mujeres jugar al fútbol. Los motivos de este veto se refugió en cuestiones “biológicas y de protección al cuerpo femenino”, ya que al “no tener las condiciones biológicas iguales que los varones para el deporte, corrían riesgo de no poder quedar embarazadas” ya que “ser madre” era la única proyección que una mujer tenía en aquel entonces.

De tal forma, el fútbol femenino en el país siempre se mantuvo a la sombra del masculino, cuyos pares cada día crecían y se consolidaban cada vez más. Llegada la década del 70, con la gran ola feminista en muchos países de América y el mundo, el concepto de “fútbol femenino” comienza a captar la atención mediática, social y sobre todo de las máximas autoridades de la disciplina: la FIFA. Tras esta visibilización, la FIFA creó competencias no oficiales como la Coppa Europa per Nazioni en 1969 en Italia, y, el evento que dio la posibilidad de conmemorar este 21 de agosto, el Mundial de México de 1971.

Así, en un momento social clave para la mujer, pero en un escenario institucional en contra manteniéndola al margen del fútbol, nuestro seleccionado marcó un antes y un después en aquel México del 71. Las protagonistas de la hazaña fueron María Ponce, Susana Lopreito, Maria Fiorelli, Marta Soler, Angélica Cardozo, Zunilda Troncoso, Ofelia Feito, María Cáceres, Virginia Andrade, Virginia Cataneo, Betty García, Teresa Suárez, Blanca Bruccoli, Elba Selva, Eva Lembessi, Marta Andrada y Zulma Gómez. Selección que quedó en el cuarto puesto de un Mundial no oficial, pero bisagra para un nuevo renacimiento deportivo y social del fútbol; un valor social, cultural y de género mucho más importante e imprescindible que la oficialización de la competencia mundialista y el resultado de un marcador. Valores gestados en tierra mexicana, cimientos que sostienen el actual presente de nuestro fútbol femenino y su crecimiento inminente. Las chicas argentinas, las pioneras, golearon a Inglaterra por 4 a 1, aquel 21 de agosto que se comenzó a conmemorar desde el 2018, tras su aprobación en la legislatura porteña como el “día de la futbolista”.

En el 2016  la histórica Lucila “Lucky” Sandoval funda “las pioneras del fútbol argentino”: una ONG constituida por muchas de aquel histórico plantel de México 71, quienes apoyan, promueven e inspiran a las nuevas generaciones de jugadoras para continuar consolidando el deporte a lo ancho y largo del país.

Si de hazañas se trata, las mujeres han tenido el marcador en contra desde siempre, sobre todo en disciplinas injustamente apropiadas por hegemonías masculinas. Para entender el presente del fútbol femenino, hay que jugar con los botines de la historia y volver a gambetear machismo, invisibilización y discriminación. Más allá que el día de la futbolista sea cada 21 de agosto, se es futbolista de lunes a lunes. Y ser futbolista en una sociedad donde se respira machismo, es una constante y eterna hazaña.

Miércoles 21, agosto de 2019